Saturday, December 12, 2015
Emigrar
Me da un poco de vergüenza decir que soy "inmigrante", por que lo asocio más a gente que tuvo que salir de su país, y poner en riesgo su vida o la de sus hijos, para lograr lo que quería.
Siempre suenan en mi cabeza la utópica canción de John Lennon :"Imagine", en donde pedia un mundo sin fronteras... imposible, no solamente en estos tiempos modernos, desde tiempos remotos! o se imaginan a los Incas brindando con los Espanoles y llevandose como hermanos?
No tuve que arriesgar mi vida, en cierta manera para irme de mi país, pero soy inmigrante por dejar mis raices, mi gente, mi tierra...
Igual soy del pensamiento que no es obligatorio amar el lugar que naciste si no sentís identidad con ese lugar, por alguna circustanstancia de la vida, podes haber nacido en Alemania, por que tus padres temporariamente estaban allí, pero son Brasileros y te llevan a los 4 años a su país, y no creo que ames Alemania, o te identifiques con sus comidas, su fútbol o su idioma, basicamente sos Brasilero, es lo que mamaste; o tus padres viven en un lugar recondito donde desde que naciste hay guerra, por algún motivo te vas a Costa Rica, y no creo que añores volver a la miseria, la muerte y la destrucción. Yo tuve suerte o no sé como llamarlo pero nací en un país lindo, con una infancia maravillosa y una adolescencia linda, a pesar de que odié la escuela secundaria y todo lo que implicaba, nunca me sentí parte de, tampoco se adonde hubiera pertenecido, pero estoy segura que no a esa escuela, no fuí feliz.
Después de unos años de casada a mi esposo le ofrecen irse a Estados Unidos a probar suerte, la situación economica en Argentina no era buena, En ese momento le dije que no, que no quería, que no podría, que extranaría mucho a mi familia y que haría una jugada muy grande para en pocos días volver y arruinarlo todo, el me entendió, nos quedamos por 5 años más.
Llegó un punto que ya no nos bancabamos el momento que el pais estaba pasando, y el dijo:-" te vas conmigo o me voy solo" baldazo de agua fría...finales del 2000... no me quedo opción, enamorada hasta los huesos y respetuosa del matrimonio por crianza, partí.
El se fué un mes antes para probar terreno, y conseguir un lugar adonde vivir y escuela para los chicos, en ese momento tenian 3 y 8 años. Después de 4 meses viajariamos nosotros; la cosa se aceleró por que corria el rumor de que cierren las " visas waiver" que permitia el ingreso a Estados Unidos solamente con el pasaporte, asi que el proceso de vender lo poco que teniamos, despedirnos de los seres queridos, regalar al perro se tenía que hacer en menos de un mes, y se hizo.
Ese día no me acuerdo si hacia frio o calor, si había sol o estaba nublado, eran los primeros días de Diciembre, pero yo lo sentía como un dia neutro. El miedo, la angustia, la ilusión, la emoción mezcladas hacen que tu cuerpo no sienta la temperatura, o el caparazón estaba empezando a cubrirme.
Ya llegando a Ezeiza mi estomago empezó a endurecerse y a sentir lo que me estaba pasando, estaba dejando mi tierra a los 33 años con dos niños y yendo a algo nuevo, bueno o malo, aun no lo sabía.
Mis suegros nos invitaron a merendar, pero a mi no me pasaba ni oxígeno, los chicos no paraban de hablar, pero no se de que, para mi era todo un murmullo, solo pensaba como sería un volar en avión, si lo soportaría, yo sufro de claustrofobia, supongo que a raiz de una vez que de chicas, nos quedamamos encerradas con mi hermana y mi mamá... no se... pero no puedo soportar un lugar cerrado.
Me traté de mentalizar que estaba en un micro, el maldito vuelo ayudó bastante por que el 80% fué con turbulencias, asi que parecía que iba carreteando la ruta 14 camino a Paraná.
El vuelo iba hacia Chicago, la chica de la agencia de viajes, muy cheta y muy simpática me dijo no te preocupes es escala técnica, no bajas del avion, seguís en el mismo, y yo me alivié por que en un país que no conocía el idioma y con dos chicos me daba terror tener que bajar...
Mi hijo se descompuso en el viaje, y ninguna azafata hablaba ingles, yo tampoco... fue desesperante ver a mi hijo enfermo y no saber como explicarme para pedir una bolsa, un té o un simple vaso de agua. Despues de eso se durmieron todo el viaje, uno santos, yo no pegué un ojo, no probé bocado, mi estomago seguía en su posición de defensa, duro como una piedra..
Al comienzo del vuelo fue tragi-cómico ver a las azafatas explicar que hacer en caso de un accidente, como usar los chalecos y las mascaras de oxígeno, hacían señas hablaban en inglés a mil por horas y yo pensando, esta gente no sabe que el avión a pesar de ser una línea Americana esta partiendo de un país que habla castellano? Yo no creo que sería la única que no entendía, pero a mi me habian dicho, no hables con nadie, hay gente que te quiere robar o poner droga entre tus cosas, no confíes en nadie, y yo mezcla de obediente y pajuerana lo hice, por 10 horas no hablé con nadie, solo con mis hijos que me los sentaron pasillo de por medio (otra mentira de la cheta de la agencia que me dijo que los asientos eran los 3 juntos )
Antes de llegar a el auropuerto O'Hare de la ciudad de Chicago, explicaron como cuando bajas necesitas usar un transporte dentro del aeropuerto por que es practicamente una cuidad, yo apenas preste atención, total en mi mente yo no bajaba ahí, mi destino era Los Angeles, pero no era así, debiamos bajar ahí. pasar por aduana y tomar un avión mas pequeño que nos llevaría a destino.
Alguien me dijo acá se bajan todos, y yo bajé, caminé con mis hijos dormidos, con ropa de verano en un aeropuerto enorme, frio y lleno de gente de color que solo habia visto en televisión en las películas, segui a todos y nos formamos en 4 filas, yo ni sabía para que pero lo hice, fue mi turno, un señor muy educado me dijo:-" grtse dtrer shion slleuur you a neuor?" eso entendí yo, el vio mi cara y se dio cuenta que no entendia nada, y eso que no sabía que hacia 24 horas que no comia nada y mas de 10 que el único líquido que habia ingerido era un té. Un senor uruguayo se acercó y me explicó que me faltaban dos papeles que llenar, para esto mis hijos estaban tirados en el piso, pelando por un juguete, y yo buscando los malditos papeles que me faltaban llenar, cuando terminé, la fila se habia disipado, y yo ya no tenía a quien seguir, no sabía por donde ir. En ese punto si alguien se acercaba y me decia, te podes volver ahora a tu casa, creo que lo hacia, estaba como en transe, no se me acuerdo todo, pero a la vez lo que pasaba a mi alrededor era como un sueño,
Al frente vi un hombre y una mujer con uniforme, que me preguntaron algo, no entendí, ellos entendieron, y nos hicieron pasar por una puerta de tamaño normal, pero del otro lado un centenar de ventanillas en frente de mi... detras de mi, miles de carteles con números de vuelos y destinos, era todo como una película, pero de horror, en ese preciso momento un señor me tocó el hombro, me asusté, me dijo en español;-"deje ver que vuelo tiene" leyó nuestros boletos yo agarré mas fuerte las manos de mis hijos "yo tomo el mismo vuelo, pero nos tenemos que apurar o lo perdemos, le ayudo?" el muy amable, pero yo paralizada por el miedo, solo negue con la cabeza y corri detras de el, sin sabe aún adonde iba. Tomamos un monorail, ibamos de pie, por la ventana se veia mucha nieve, era la primera vez en mi vida que veia nieve! pero no me pude emocionar, la incertidumbre era mayor, y seguiamos con nuestra ropa de veranito argentino, pero no sentí frio; el muchacho me hablaba, solo me acuerdo que era un hombre, no recuerdo su cara, me dijo que era mexicano y que ojalá no perdieramos el otro avión.
Bajamos, corrimos por unas cintas transportadoras, llegamos, el paso, nosotros después que el, y la puerta se cerro, nos sentamos, todavia no sabia si estaba en el avion correcto...
Fueron 5 horas eternas, los chicos despiertos y comiendo las cosas que la azafata les ofrecía, yo no podía pasar bocado. el paisaje se veia maravilloso, amanecía en el Cañon del Colorado, y nosotros sobrevolándolo.
Llegamos a destino, aterrizamos; yo buscaba un cartel que dijera "package" pero en EEUU es
" luggage", el poco inglés Britanico de la secundaria no me sirvió de nada. Llegamos a una cinta adonde aparecieron nuestras valijas, las tomamos y vimos una puerta de vidrio que se abría en forma automatica y sin dudarlo, la atravzamos, salimos a la vereda, estabamos en Los Angeles finalmente.
Nadie nos esperaba, había mucha gente con carteles con nombre, gente abrazándose, pero nada era para nosotros...
El muchacho mexicano se acercó y nos ofreció el teléfono celular por si queríamos llamar a alguien, yo tenia un número pero le dije que no gracias no sabia ni como se marcaba. Después me pidió intercambiar dinero por que el coleccionaba monedas, metí mi mano en el bolsillo, le dí unas monedas peso argentino, solo quería que se fuera y trate de alejarme, seguía con miedo, después de un tiempo me di cuenta que era un ángel, que sin el no hubiese llegado a tomar el avión. 15 minutos despues miraba un telefono público con ganas de usarlo, pero solo tenia billetes...
Un error de comunicacion hicieron que el primo de mi esposo este en el espigón Internacional de American Airlines esperándonos, cuando llegamos en en vuelo doméstico por United Airlines, lo que se vino despues fue mas groso, ya se los contaré...
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